Mi estilo de coaching se nutre de las diferentes corrientes del Coaching actual. Diría que utiliza pinceladas del Coaching americano (incentivar la autoestima, motivar a la acción, poner a prueba sus clientes y ser pragmático), aprendizajes del Coaching Europeo (capacidad del dominio de la consciencia, autocreencia, responsabilidad) y trabaja la parte emocional que brinda el Coaching sudamericano (cuerpo, emociones y lenguaje) por lo que generalmente mis procesos favorecen un cambio en profundidad y duradero. Para que esto ocurra es imprescindible un compromiso de entre cuatro y seis meses, para poder integrar todas las novedades y adquirir nuevos comportamientos.

En función de lo que haya surgido en la primera sesión exploratoria, cliente y coach son capaces de establecer un contrato de servicios en el cual estimamos un número de sesiones y el tiempo requerido para celebrar dichas sesiones. Este contrato sirve de orientación y de compromiso para ambas partes pero el cliente siempre puede decidir libremente cuando quiere poner fin a su proceso, en cualquier momento.

En cualquier caso pasar por un proceso de coaching siempre aporta recompensa más de lo que hubieras imaginado. Te invito a descubrir los numerosos testimonios de clientes para entender algo más sobre los beneficios del coaching.

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